¿Qué es nutrición?
La nutrición es el proceso a través del cual el organismo absorbe y asimila las sustancias necesarias para su buen funcionamiento. Este proceso biológico es determinante para el óptimo funcionamiento y salud de nuestro cuerpo.
Tras el nacimiento empieza un período crítico en el cual se adoptan los hábitos alimenticios óptimos para obtener un adecuado crecimiento, evitando así padecer posibles enfermedades relacionadas con la nutrición.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) nos informa la importancia de realizar una dieta correcta para el desarrollo, supervivencia y salud del bebé.
El crecimiento del bebé se desarrolla en etapas clave, que responden a las características propias de cada edad y la necesidad de ciertos nutrientes.
Las etapas son:
Existen ciertas sustancias como el tabaco, café, alcohol, etc., que pueden afectar al lactante, por lo que se recomienda que la madre suprima estos hábitos durante la lactancia materna (4 a 6 meses aproximadamente).
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Los cuatro primeros meses:
Desarrollo:
Empieza a hacer uso de todos sus sentidos, de los cuales el tacto es el más desarrollado. El bebé puede reconocer el aroma de su mamá, identificar su voz y poder saborear acostumbrándose al sabor de la leche.
Nutrición: Lactante es el bebé que se alimenta exclusivamente de leche materna o en su defecto de preparados alimenticios. La leche materna es superior a cualquier otro alimento, por ello, es lo más recomendado y aconsejado durante sus primeros meses de vida, porque la composición de la leche materna se adapta a las limitaciones que tiene el tubo digestivo del bebé, aportando además una serie de ventajas nutricionales, inmunológicas y psicológicas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja que los recién nacidos sean alimentados sólo con leche materna hasta los 6 primeros meses, en caso de que no sea posible proporcionarla, se puede sustituir con otro tipo de alimento que contenga los nutrientes apropiados.
A partir del cuarto mes:
Desarrollo:
A partir del sexto mes el bebé come más, se mueve más y duerme menos. Tiene ganas de gatear por todos los rincones de la casa. Se mantiene sentado poco tiempo ayudándose con sus manos y codos para mantenerse.
Nutrición: El bebé disminuye el reflejo de succión y empieza a tragar la leche con la parte anterior de su lengua. Al haberse desarrollado más su aparato digestivo), puede tragar alimentos con diferentes texturas a las acostumbradas anteriormente, pudiendo ser éstas más gruesas.
A partir del sexto mes empieza a ser cada vez más frecuente el reflejo de masticar y menos el de chupar o succionar. El bebé comienza gradualmente a hacer cuatro comidas diarias descubriendo una amplia variedad de alimentos. Como su aparato digestivo ya ha madurado, es capaz de digerir las proteínas presentes en el pescado y la carne.
Alimentos que puede empezar a comer:
- Cereales con gluten y féculas: Harina (trigo), papas, centeno, cebada, pasta triturada, sémola (muy fina y bastante cocida).
- Carnes: Pollo, Pavo, Jamón cocido, Ternera, Cordero.
A partir de los ocho meses:
Desarrollo: Empieza a tener el carácter más definido, siendo perseverante con lo que hace, teniendo un gran interés por aprender cosas nuevas, con una mayor capacidad para concentrarse.
Está en la época de coger todo e introducirlo en su boca, por ello hay que tener un especial cuidado con las cosas que se dejan a su alcance.
Nutrición: Ya le han salido los primeros dientes, ahora puede comer trocitos de alimentos blandos, como fruta. Se alimenta él mismo sujetando su cucharita o agarrándolos con sus dedos. Prueba mayor variedad de alimentos por lo que su sentido del gusto se va desarrollando, haciéndose cada vez más sensible a diferentes combinaciones de sabores.
Empieza a beber en vaso. Al principio se recomienda darle un vaso antigoteo diseñado especialmente para niños.
Alimentos que puede empezar a comer:
- Cereales con gluten y féculas: Trigo bien cocido (muy blandito), pasta bien cocida, trocitos blandos de papa, yema del huevo (la mitad como máximo, dos veces a la semana).
- Fruta: Fresas, Cerezas.
A partir de un año:
Desarrollo:
Numerosos cambios empiezan a hacerse notar como son:
- Empieza a caminar.
- Balbucea palabras como mamá, papá...
- Quiere comer solo (con los dedos, cogiendo su cuchara, etc.).
- Degusta diferentes sabores y texturas.
- Ha crecido de tamaño, convirtiéndose un experto en el gateo.
- Señala objetos que quiere agarrar, ilustraciones de un libro, etc.
- Empieza el aprendizaje de nuevas palabras, siendo los padres los encargados de enseñarle a pronunciar correctamente, formando así sus primeras frases
Nutrición:
Mastica cada vez mejor, porque ya le han salido más dientes, pero sin llegar a ser alimentos duros. Puede comer casi todo tipo de alimentos, siempre y cuando la textura sea la adecuada, respetando las cantidades máximas de los distintos alimentos.
Alimentos que puede empezar a comer:
- Verduras: Coliflor, Espinacas, Espárragos, Apio, Col,Brécol, Alcachofas.
- Pescado: Pescado azul (salmón, atún, boquerón, palometa. Caballa, etc.).
- Huevos: Clara del huevo. (máximo 1 huevo entero, 2 veces a la semana).
- Productos lácteos: Mínimo medio litro de leche de continuación o de crecimiento al día. Productos lácteos infantiles.
- Fruta: Pera, Plátano, Frutas tropicales (kiwi, chirimoya, papaya, mango, etc.).
- Otros: Cacao, Puré de legumbres (lentejas, judías, garbanzos, etc.), Frutos secos triturados (almendras, nueces, etc.).
Frutas:
La fruta entera es una fuente importante de vitaminas (Vitamina C y carotenos), minerales (potasio y selenio) y fibra, además de agua y azúcares. Teniendo en cuenta el valor nutritivo y su papel protector para la salud, deberíamos de consumir tres o más piezas al día, preferentemente frescas.
Verduras y hortalizas:
Disponemos de una gran variedad de este alimento que nos ofrece nuestro entorno mediterráneo. Son una fuente importante de vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes. Se recomienda consumirlos diariamente, y como mejor se aprovechan los nutrientes es en crudo, solas o en ensalada.
Leche y derivados:
Los lácteos como la leche, yogur fresco, quesos, etc. Una fuente importante de proteínas, lactosa, vitaminas (A, D, B2 y B12) y principalmente son una fuente importante de calcio. Deberíamos de consumir 2-4 raciones de lácteos al día, en función de nuestra edad y situación fisiológica.
Carne y embutidos:
La carne contienen una gran cantidad de nutrientes necesarios como las proteínas, vitamina B12 y minerales como hierro, potasio, fósforo y cinc. Es importante retirar las grasas visibles del alimento, ya que son del tipo saturadas. El embutido debe de consumirse ocasionalmente porque dispone de multitud de grasas saturadas y alto contenido de colesterol.
Pescados y mariscos:
Son una fuente importante de proteínas, vitamina D y yodo, y muy ricos en ácidos grasos Omega 3, destacando los azules (sardina, arenque, salmón, boquerón, caballa, etcétera). Los ácidos grasos Omega-3 son esenciales para el organismo, y su aporte llega a través de la dieta porque nuestro organismo por sí solo no los sintetiza.
Es muy importante el consumo de este alimento en etapas de crecimiento, como edad infantil, embarazadas y lactantes. Se recomienda ingerir de tres a cuatro veces a la semana.
Huevos:
Alimento de gran interés nutricional, cuya ingesta recomendada es de 3-4 huevos a la semana. Son una fuente de proteínas de calidad elevada, vitaminas (A, D, y B12) y minerales como fósforo y selenio. Su consumo es fundamental en etapas de crecimiento, lactancia y embarazo.
Legumbres:
Nos aportan proteínas, vitaminas, hidratos de carbono y minerales. Tenemos las alubias, los guisantes, las habas, lentejas o garbanzos. Se recomiendan al menos 2-4 raciones por semana.
Cereales:
Destacan el pan, pastas, arroz, cereales. Debe convertirse en la base de nuestra alimentación. Como consumo recomendado es 4-6 raciones diarias. Son una fuente importante de proteínas, vitaminas y minerales.
Cereales:
La principal característica es que tienen un alto contenido energético y su importante aporte de ácidos grasos insaturados y fibra, además de proteínas y lípidos de origen vegetal. Ayudan a controlar los niveles de colesterol y triglicéridos y son una fuente de vitaminas, con efectos antioxidantes.
Aceite de oliva:
Es recomendable el consumo de aceite de oliva virgen, tanto para cocinar como para el aliño.
La ingesta de grasas es imprescindible para el correcto funcionamiento de nuestro organismo, siempre que ingiramos las cantidades adecuadas. Las grasas insaturadas procedentes del aceite de oliva virgen, pueden actuar de forma eficaz, reduciendo los niveles de colesterol y triglicéridos, previniendo así posibles enfermedades cardiovasculares.